¿Qué es la integración sensorial?

¿Qué es la integración sensorial?

En nuestro día a día todos usamos estrategias para activarnos y relajarnos en función de nuestro estado de ánimo, por ejemplo: vamos al gimnasio para desconectar cuando nos sentimos estresados, hacemos deporte para empezar el día activos, nos damos una ducha antes de dormir para relajarnos, nos ponemos música para concentrarnos o la quitamos para evitar distracciones, nos mordemos las uñas cuando estamos nerviosos… Inconscientemente usamos estímulos sensoriales (movimiento, tacto, presión, propiocepción, sonidos…) para regular nuestro estado de ánimo y nuestro nivel de actividad. ¿Pero, qué ocurre cuando un niño no es capaz de hacerlo por sí mismo?

Veremos niños excesivamente inquietos o excesivamente tranquilos, niños que buscan actividad de forma constante y niños que evitan experiencias nuevas. Algunos tenrán una respuesta exagerada a los ruidos, al tacto, a las multitudes… Otros en cambio pueden presentar problemas de conducta, dificultades para gestionar sus emociones, un ritmo de aprendizaje más lento o dificultades para relacionarse con los demás.

En Neurocentro nuestras terapeutas cuentan con formación específica en el enfoque de integración sensorial para poder abordar estas problemáticas y favorecer así el desarrollo integral del niño. La teoría de integración sensorial fue desarrollada en la década de los 70 por la terapeuta ocupacional estadounidense Jean Ayres como un intento de dar respuesta a las dificultades de aprendizaje observadas en algunos niños. Actualmente es usada de forma habitual en el tratamiento de niños con trastorno del espectro autista (TEA), parálisis cerebral, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), discapacidad intelectual y/o sensorial, así como con niños sin patología pero con problemas de aprendizaje, conducta o relación social.

¿QUÉ ES LA INTEGRACIÓN SENSORIAL?

La integración sensorial se define como el proceso mediante el cual nuestro sistema nervioso central recibe todas las sensaciones que le llegan a través de los sentidos, las interpreta y organiza para dar lugar a respuestas adaptativas. 

En esta imagen aparece un niño jugando con un juguete en forma de cubo

Es decir, un buen procesamiento sensorial es necesario para responder adecuadamente a las demandas del entorno. Cuando este proceso se ve alterado, hablamos de desórdenes de integración sensorial, lo cual puede afectar a todos los ámbitos de la vida del niño, observándose por ejemplo:

  • Dificultades para vestirse, atarse los zapatos, manejar los cubiertos, alimentación selectiva, etc.
  • Falta de coordinación, movimientos bruscos, dificultades de motricidad fina.
  • Excesiva actividad o pasividad.
  • Dificultades para prestar atencióny responder a órdenes.
  • Retraso en la adquisición de aprendizajes académicos (escritura, lectura, matemáticas…)
  • Dificultades para relacionarse con otros niños y adultos e interactuar con el entorno.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Dificultades para expresar y gestionar sus emociones.
  • Problemas para acatar normas y límites.
  • Reacción desproporcionada a estímulos como el tacto, el sonido, olores…
  • Dificultad para adaptarse a los cambios o probar actividades nuevas.
  • Cambio constante de actividad y problemas de concentración.
  • Estilo de juego poco variado o repetitivo.

¿CUÁLES SON LOS SISTEMAS SENSORIALES CON LOS QUE TRABAJAMOS?

Tradicionalmente se habla de 5 sistemas sensoriales, desde integración sensorial hablamos de 7 sentidos: oído, vista, gusto, olfato, tacto, movimiento y propio

cepción. Como vemos en el siguiente esquema, un adecuado procesamiento sensorial es la base del desarrollo de numerosos aprendizajes en la vida del niño: a nivel motor, cognitivo, conductual, social y académico.

Desde la terapia ocupacional basada en el enfoque de integración sensorial realizaremos una evaluación global del niño y centraremos nuestra intervención en el trabajo específico de estos tres sistemas:

 

  • Sistema vestibular: se localiza en el oído interno y es el que nos proporciona información sobre el movimiento y la gravedad. Nos permite organizar nuestro cuerpo espacial y temporalmente en relación al entorno. Algunas de sus funciones más importantes son: coordinar el movimiento de la cabeza y los ojos, adoptar y mantener posturas corporales, equilibrio, coordinar diferentes partes del cuerpo y realizar movimientos de forma rítmica y secuencial. Niños con problemas de procesamiento vestibular pueden presentar dificultades para montar en bici, recortar, leer, atarse los cordones, etc.

 

  • Sistema propioceptivo: los receptores sensoriales localizados en las articulaciones, músculos y ligamentos, envían constantemente información a nuestro cerebro sobre la posición de nuestro cuerpo, esto nos ayuda a saber cómo está cada una de esas partes en relación al espacio y nos ayuda a organizar nuestros movimientos. Niños con dificultades de procesamiento propioceptivo tendrán problemas para agarrar adecuadamente el lápiz o los cubiertos, pueden caerse o chocarse con frecuencia, les costará regular la fuerza a la hora de asir objetos o lanzarlos, ajustar los movimientos para encestar una pelota, etc. El SP se activa a través de tensión/relajación muscular, actividades como saltar o que involucren sensación de peso y presión profunda. Esta clase de sensaciones frecuentemente calman y pueden ayudar al niño a auto organizarse.
  • Sistema táctil: es uno de los sentidos más importantes y el más conocido de los tres sistemas sensoriales básicos. Nos proporciona información sobre las propiedades de los objetos y de nuestro cuerpo sin necesidad de usar la vista. Inicialmente los bebés descubren el mundo a través del tacto mediante la exploración oral, posteriormente lo realizamos a través de las manos, dependiendo de esta información táctil para desarrollar la destreza manual y los numerosos aprendizajes motores y cognitivos que derivan de ella. Niños con problemas de procesamiento táctil tendrán dificultades de motricidad fina y gruesa, así como de aprendizaje. Cuando existe una inmadurez en el desarrollo del sistema táctil, nos encontraremos con niños que rechazan ciertas texturas (ropa, alimentos…) o cuidados (cortarse el pelo, las uñas…) y el contacto con otras personas, por lo que se mostrarán nerviosos cuando hay mucha gente alrededor o incluso agresivos si les tocan sin previo aviso. En la escuela se les señala como hiperactivos o hipoactivos, están en los dos extremos del nivel de actividad, les cuesta prestar atención, escribir, colorear, pegar, ensuciarse, etc.

 

Por |2019-02-18T16:08:11+00:0018 febrero, 2019|tenerife-lalaguna, terapia, terapia ocupacional|