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Ictus en ancianos. Rehabilitación y posibilidades de recuperación

En España el ictus sigue siendo una de las principales causas de muerte o limitación de la capacidad funcional, tanto en hombres como en mujeres.

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, el ictus es un trastorno de la circulación cerebral. Este trastorno tiene lugar cuando se produce la interrupción de flujo sanguíneo a una parte del cerebro (ictus isquémico) o la rotura de una arteria o vena cerebral (ictus hemorrágico), afectando al funcionamiento de las células nerviosas del cerebro.

A pesar de estar hablando de una patología que afecta mayoritariamente a personas mayores, cada vez son más los pacientes menores de 50 años que padecen esta enfermedad. Y dejando al margen las causas congénitas, podemos decir que esta tendencia en la edad, cada vez más temprana, se debe a los hábitos de vida no saludables.

Pero hoy vamos a centrarnos precisamente en la edad como uno de los principales factores de riesgo del ictus. La calidad de vida y el bienestar de las personas dependen de la integridad de las funciones cerebrales, que si se ven afectadas, causan discapacidad y comprometen el bienestar y la dignidad de la persona anciana. ¿Qué posibilidades tiene una persona mayor de recuperarse? ¿Qué otros factores de riesgo se ven implicados?

¿Cuáles son los factores de riesgo de ictus en personas mayores?

Para empezar, puede ser bastante más complicado reconocer los síntomas del ictus de una persona mayor que de una más joven en tanto podemos confundirlos con otros síntomas asociados a la edad.

La situación funcional previa, junto a la repercusión neurológica y funcional al ingreso y la presencia de depresión post ictus son factores determinantes a la hora de predecir una respuesta terapéutica. Diversos estudios coinciden en que la capacidad de recuperación funcional en pacientes muy mayores que han sufrido un ictus, dependerá precisamente de dicha repercusión funcional y neurológica, y no de la edad.

Los ancianos que presenten antecedentes familiares de ictus, elevado índice de glóbulos rojos, o enfermedades como la hipertensión, diabetes, problemas de corazón, o migrañas con aura tienen más probabilidades de sufrir un ictus. También los hábitos de vida no saludables, que ya hemos analizado en anteriores artículos, constituyen un factor de riesgo de padecer esta enfermedad.

Además, el cerebro de las personas mayores tiene menos plasticidad lo que disminuye las posibilidades de recuperación, provocando mayores secuelas que las que pueda sufrir una persona más joven.

¿Qué rehabilitación es la indicada en ictus en ancianos?

Para aquellas personas mayores que consiguen superar un ictus es determinante la rehabilitación a la que sean sometidas, en tanto puedan reducir el impacto de las lesiones causadas por esta enfermedad. Es fundamental también el tratamiento precoz de la enfermedad para poder reducir al máximo la minusvalía y evitar la aparición de complicaciones.

¿A qué tipo de rehabilitación nos referimos? Desde fisioterapia neurológica, estimulación cognitiva y sensorial hasta la reeducación de la marcha y la progresiva recuperación de la autonomía en el desarrollo de actividades diarias.

Los tratamientos a los que serán sometidos los pacientes van a venir determinados también en función de la fase de la enfermedad en la que se encuentren. En la fase aguda lo importante será centrarse en la prevención de complicaciones, en el tratamiento postural y en la independencia del paciente. En la fase subaguda y crónica, recuperar el equilibrio y la marcha y recurrir a la cinesiterapia y la fisioterapia de mantenimiento. todas estas actividades están destinadas a que el paciente recupere su independencia para llevar a cabo sus tareas diarias.

A pesar de que el beneficio terapéutico disminuye con la edad del paciente, diversos estudios han demostrado que se puede reducir notablemente el grado de discapacidad que presentaban pacientes ancianos su ingreso, tras seguir un tratamiento de rehabilitación. Y es por ello que es fundamental que las personas mayores tengan acceso a los mismos, sin que estos se vean limitados en función de la edad.

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